Cómo decir NO: 5 Maneras de decir "no" sin esfuerzo

¿Cómo decir “no” sin quedar como la más mala onda del planeta? es una de las preguntas que solía hacerme bastante cuando tomé la decisión de ser ultra productiva.

Todavía estoy navegando en esta práctica y puedo decirte que gracias a Greg McKeown, autor del libro Esencialismo, encontré algunos modelos a seguir para decir “no” con gracia, que creo que vos también podés empezar a aplicar.

Te aviso de entrada que siempre va a ser un poco incómodo.

No es que te volvés una piedra sin sentimientos, sino que te acostumbrás a pasar cortos momentos de incomodidad a cambio de un largo plazo de alivio.

Creeme que si no aprendes a decir que no, sucede todo lo contrario.

Puede que te sientas bien por llenar la expectativa del otro, pero después la impotencia de hacer algo que sabías que no querías hacer, es muy pesada.

Cómo decir NO: 5 Maneras de decir NO sin esfuerzo #gabrielah #productividad #habitos #decirno

Si te animas a empezar a decir no con más frecuencia, estos son los modelos que más me han gustado de Greg McKeown:

1. El silencio incómodo

Este método sólo funciona cuando tienes a la otra persona enfrente tuyo.

Consiste en no decir nada y esperar unos segundos.

Luego de la pausa puedes responder que no amablemente, pero lo mejor es esperar a que el otro llene el espacio.

En vez de querer evadir el silencio incómodo, hazlo propio. El silencio habla por sí mismo.

2. Decir No con humor

Según quién te esté pidiendo o preguntando algo, podés decir que No de una forma tan rotunda que termina causando gracia.

Funciona bien con personas que ya te conocen y que saben que no sos una mala persona, sino que estás siendo muy directa.

La última vez que usé este método, alguien me preguntó si quería participar de un taller, y dije: “Ni en pedo!”, que en otros países sería algo como “no lo hago ni estando borracha”.

La otra persona, al conocerme, se rió y siguió la conversación como si nada.

3. Decir “Dejame revisar mi agenda y luego te confirmo.”

Es probable que tengas espacio libre en tu agenda para decir que sí, pero lo que no pensás es que si aceptas las demandas de los demás muy seguido, llega un momento en el que te convertís en esa persona a la que todo el mundo va a pedirle ayuda.

Puede ser gratificante de momento, pero después cuando notas que no tenés tiempo para tus prioridades, pensás que los demás son los “malos” y, en realidad, fuiste vos quien los educó para que te traten así.

Revertir esto es muy simple. Usá la frase “Dejame revisar mi agenda y después te confirmo”, y de verdad, tomate un tiempo para responder.

Con la cabeza fría podrás decidir a quiénes de verdad querés decirles que sí, y así volver a tomar el control de tu tiempo.

4. Decir lo que estás dispuesto a hacer, dejando en claro lo que no. (mi favorito)

Esta forma sirve en esos casos en los que querés participar de alguna manera en lo que te piden, pero no querés comprometerte del todo.

Fijás un límite muy claro de lo que estás dispuesta a hacer y lo que no.

Por ejemplo, si un colega amigo te invita a ayudarlo en un lanzamiento, podés decir “Podés contar con mi ayuda, si te sirve que sólo te mencione en mi página de Facebook.”

Con esto estás diciendo que estás dispuesta a ayudar, pero que no vas a hacer todo lo posible para promoverlo.

Así, además, le devolvés la posibilidad de elegir si contar con tu ayuda o no.

5. Decir “Yo no puedo, pero X tal vez sí.”

Es verdad que se siente bien poder ayudar y proveer soluciones para todos, pero también hay que reconocer que la persona que te está pidiendo un favor, sólo quiere que recibir ayuda, no importa tanto de quién.

Por eso, barajá la opción de recomendar a otra persona y olvidate.

Existen más formas de decir que no, pero creo que estas son las más efectivas.

Recordá siempre que cuando te acostumbres a decir que no, la gente te respetará más.

¿Cuál de estas formas te gusta más?

 

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Autora: Gabriela Higa

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