Las creencias y el antídoto contra el fracaso

Hoy seguimos desglosando partes del libro Piense y Hágase Rico de Napoleon Hill, para tocar el tema del poder de las creencias y su relación con tus éxitos y fracasos.

Si todavía no tenés este librazo, te recomiendo que lo consigas y lo empieces a estudiar ya, porque desde el primer capítulo te da pautas que podés empezar a aplicar de forma súper práctica.

En mi caso, escucho el audiolibro a través de Audible. Consigue un mes gratis con este link.

 
 

Volviendo al tema de este post, resulta que estudiando el tema de la fe y las creencias con Napoleon Hill, me doy cuenta de que parte de lo que aprendí de chiquita en la iglesia es súper útil, y que me arrepiento de haber “perdido”.

Digo “perdido” porque cuando descubrí todo el impacto negativo que la iglesia tuvo en mi vida (romantización del sacrificio y adicción a la culpa, entre otras cosas), prendí fuego todos los puentes y ahora pienso que debería volver a entrenar el tema de la fe.

Cómo tener éxito. El antídoto contra el fracaso por Napoleon Hill #napoleonhill #motivacion #exito #pienseyhagaserico

Y es que la fe es el punto de partida de la riqueza, ya que en definitiva, es un estado mental que proviene de una mente dominada por pensamientos y emociones positivas.

Otras definiciones de fe, según este libro, podrían ser:

  • La fe es la base de todo milagro, que desafía toda ciencia.

  • La fe es el único antídoto contra el fracaso.

  • La fe es el químico que, mezclado con plegaria, genera una comunicación directa con la inteligencia infinita del universo.

  • La fe es capaz de transformar los pensamientos ordinarios del hombre a su equivalente espiritual.

  • La fe es el único agente de la inteligencia infinita que puede ser utilizada por el hombre.

Entonces, si la fe se forma por la autosugestión de pensamientos, entonces puedes creer lo que sea que te repitas a vos mismo, ya sea real o falso.

Por sobre eso, los pensamientos mezclados con sentimientos y emociones, conforman un poderoso imán que atrae pensamientos similares del éter. Es decir que se arma un bucle, del que es muy difícil salir.

Imagina que los pensamientos mezclados con emociones forman una semilla, que brota y va creciendo y creciendo a una magnitud tal, que genera más semillas, que hacen que este árbol, de pensamientos negativos o positivos, se va multiplicando de forma exponencial.

En nuestra cabeza, no se trata de semillas y árboles, sino voces multiplicadas que se transmiten y reproducen dentro nuestro como si fueran la misma radio.

Qué cagada, ¿no?

Bah, es una cagada si los pensamientos que tenemos son destructivos, y nos hacen perder total confianza en nosotros mismos.

Como ese es el caso de la gran mayoría, Napoleon creó una fórmula para volver a tener autoconfianza, siempre y cuando la bases sobre pensamientos positivos.

Es una fórmula que debes repetirte, como si fuera el padre nuestro, hasta que te lo creas.


La fórmula de la autoconfianza

1. Sé que tengo la capacidad de alcanzar el objeto del propósito definido de mi vida; por lo tanto, exijo de mí mismo acción perseverante y continua hasta conseguirlo, y aquí y ahora prometo ejecutar tal acción.

2. Me doy cuenta de que los pensamientos dominantes de mi mente se reproducirán con el paso del tiempo en actos externos y físicos para transformarse en una realidad física; por lo tanto, concentraré mis pensamientos durante treinta minutos cada día en la tarea de pensar en la persona en que me propongo convertirme, creando de este modo una imagen mental clara de quién seré.

3. Sé que mediante el principio de la autosugestión, cualquier deseo que mantenga en mi mente con perseverancia buscará expresarse a través de medios prácticos para respaldar el objeto del deseo; por lo tanto, dedicaré diez minutos cada día a demandarme desarrollar mi autoconfianza.

4. He escrito con claridad una descripción del objetivo primordial de mi vida, y nunca dejaré de esforzarme, hasta que haya conseguido la suficiente confianza en mí misma para alcanzarlo.

5. Comprendo con claridad que no hay riqueza ni posición que pueda durar mucho tiempo, a menos que se haya formado sobre la lealtad y la justicia; por lo tanto, no me comprometeré en ninguna transacción que no beneficie a todos a los que afecte. Tendré éxito atrayendo hacia mí las fuerzas que deseo emplear, y la cooperación de otras personas. Influiré a otros a servirme, por mi disposición de servir a otros. Eliminaré el desprecio, la envidia, los celos, el egoísmo y el cinismo y cultivaré el amor por toda la humanidad, porque sé que una actitud negativa hacia los demás nunca me dará el éxito. Haré que los demás crean en mí, porque yo creeré en ellos y en mí misma. Firmaré esta fórmula con mi nombre, la memorizaré y la repetiré en voz alta una vez cada día, con la fe absoluta de que influirá gradualmente en mis pensamientos y mis actos para que yo me convierta en una persona que confía en sí misma y que goza del privilegio del éxito"

Texto parafraseado de Piense y Hágase Rico de Napoleon Hill


Esta fórmula puede ser usada de forma tanto positiva como negativa.

La repetición constante de una afirmación, positiva o negativa, trae consecuencias reales en nuestra vida.

Por ejemplo, hace muchos años, un banquero llamado Joseph Grant tomó sin autorización una gran suma de dinero del banco en el que trabajaba, que luego perdió por completo por su adicción al juego. Cuando notaron el faltante en la empresa, lo fueron a buscar y lo encontraron desmayado en un hotel, balbuceando la frase “Dios mío, esto me matará. No puedo soportar esta desgracia”. Días después, murió con la causa que diagnosticaron como uno de extraños casos de “suicidio mental”.

Fue como si su mente hubiera ordenado que se apaguen todos sus sistemas, así como cuando cortas la luz tu casa. Un horror.

En definitiva, así como lo que crees te puede apagar, también te puede encender.

Por eso es súper importante que te enfoques en lo que quieres, y no en lo que te da miedo.

Imagina que vas con el auto por la autopista y hay un bichito en el parabrisas. ¿Te enfocarás en el bicho o en el camino?

Lo mismo pasa en el día a día.

Vos podés elegir si enfocarte a creer en lo que quieres, como en lo que no quieres.

 
Aquello en lo que te enfocas, es lo que atraes. #frases #exito #enfoque #creencias
 

En mi caso, me di cuenta de que suelo obsesionarme por arreglar pequeñeces que se van presentando en el camino, que al final son como moscas en el parabrisas. Van a estar ahí, pero no significa que debería enfocarme en esas cosas.

Recordemos, la fe es el punto de partida de la riqueza.

Aquello en lo que te enfocas, es lo que atraes.

¿Te enfocarás en el bichito del parabrisas o en el camino hacia tu gran objetivo?

Gab,-


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Autora: Gabriela Higa

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