Cómo ser telemarketer me ayudó a emprender mi negocio digital

Si estás trabajando como telemarketer y no estás satisfecho/a con ello, en este post quiero contarte cómo este puesto me ha ayudado a mí a emprender mi propio negocio, que hoy me permite manejar mis horarios y ganar igual que un gerente, siendo mujer y sin tener título universitario.

He sentido la necesidad de escribir este post, porque la semana pasada pasé por la puerta de mi primer trabajo como telemarketer y me dio nostalgia recordar cómo yo, en ese momento, soñaba con tener lo que he conseguido hasta hoy.

Así como me dio nostalgia, también me picó recordar que a mí me daba cosa decir que era telemarketer, cuando en esa época, todos mis ex compañeros de la primaria y secundaria estaban terminando sus carreras universitarias y, algunos, hasta ya tenían puestos bastante importantes en grandes empresas.

Si bien yo sabía que en algún momento la iba a “pegar”, no sabía cuándo iba a ser. Pero cada vez que alguien que no conocía me preguntaba a qué me dedicaba, recuerdo que yo decía “soy telemarketer para tal empresa” y me sentía mal al ver que la otra persona no se emocionaba o que directamente bajaba la mirada luego de decir “Ah”.

Y esto no lo digo para desmerecer a las personas que se dediquen al telemarketing, porque como te contaré ahora, para mí es uno de los trabajos más subestimados del mercado, ya que si lo sabes exprimir bien, te puede preparar para montar tu propio negocio.

El tema es que en mi caso, como vengo de familia tradicional, desde chiquita creí que si no tenía un título importante, yo no era nadie. Y me imagino que para mis padres, no era muy emocionante contarle a otros padres, que su hija trabajaba en un cubículo haciendo llamadas indeseadas.

Ahora bien, si estás trabajando en esta profesión y te cuesta verle los beneficios que te puede dar para emprender, acá van los que me ayudaron a mí:

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Bajo compromiso laboral

Lo bueno de trabajar como telemarketer, es que tu única tarea es hacer llamadas y vender. Nada más. Nadie te puede reclamar por otra cosa que no sea llamar (y vender, claro).

Luego de trabajar en otros puestos, como vendedora personalizada o encargada de hostel, pudo decir que el nombre de tu puesto define cuánto de vos tenés que darle a la empresa. Te juro que yo prefiero mil veces tener la etiqueta de telemarketer y sólo hacer llamadas en mi horario laboral, a decir que soy encargada y saber que debo ocupar espacio de mi precioso cerebro para lidiar con proveedores, clientes y empleados que se vienen a quejar conmigo como si fuera la dueña, sin ser la dueña.

Cuando sos telemarketer, marcás tu entrada al trabajo, hacés las llamadas que tenés que hacer, y cuando cumplís hora, te vas. No te quedás después de hora resolviendo problemas, ni te estresas los fines de semana por los quilombos que están sucediendo bajo tu paraguas.

Obviamente, puede suceder que te quedes maquinando cuestiones laborales de telemarketing en tu casa, pero esa es decisión personal. No es tu deber ocuparte de otra cosa que no sea llamar a prospectos en tu turno.

Este bajo compromiso laboral, te da tiempo y espacio mental, para estudiar y formarte en lo que realmente querés hacer, y hasta tienes tiempo de sobra para tus hobbies.

En mis épocas de telemarketer, tomé cursos presenciales y en línea, fui a clases de baile, estudié Pastelería (nada que ver, lo sé, pero esa carrera me formó en Costos y Marketing, así que gracias IAG y Gato Dumas).

Aparte, algo que yo siempre hacía y que quedaba bastante extraño, era llevar libros para leer entre mis llamadas, ya que a veces el sistema tardaba en llamar y la gente tardaba en responder.

Obvio que me escondía de mis supervisores, puesto que iba a parecer que no estaba concentrada en mi trabajo, pero así leí fácilmente 5 libros que de otra manera no hubiera leído.

Al ser tan “fría” con mi trabajo, debo confesar que no he formado muchas amistades en mis trabajos de telemarketing, primero porque soy muy introvertida y segundo, porque prefería leer antes que charlar de cualquier cosa que estuviera rondando en los pasillos.

Sí me he llevado amigos muy particulares con los que conecté un montón, pero creo que nadie me conocía a parte de ellos, que estaban cerca de mi cubículo.

Al contar todo esto, sé que todos mis jefes ahora entenderían por qué yo no quería “crecer dentro de las empresas” cuando en todos mis trabajos siempre fui super responsable, y es que en el fondo, en todo momento supe que quería ser dueña de mi propia empresa y no gerente en la de alguien más.



Horario liviano

Como el trabajo del telemarketer es tan repetitivo, por ley no se puede trabajar más de seis horas diarias.

Es cierto que te agota la cabeza hacer siempre lo mismo, pero si lo mirás desde la perspectiva de que una vez que salís de tu cubículo tenés un montón de tiempo para hacer lo que quieras, está buenísimo.



Formación constante en Ventas

Si te toca un buen entrenador de telemarketing que sabe vender, y lo aprovechás al máximo, vas a aprender una de las habilidades más importantes que necesitarás al tener tu propio negocio.

Tips tan sencillos como evitar usar frases negativas, realizar varios pre cierres y rebatir objeciones (bueno, eso no es tan sencillo, pero con la práctica te acostumbrás), más adelante son cosas que te pueden ayudar a cerrar a tus propios clientes, vendas lo que vendas.

Al principio, yo no lo supe valorar tanto, hasta que empecé a estudiar más sobre negocios y notar que los empresarios famosos decían que es indispensable saber vender, porque después vivís negociando y cerrando acuerdos.

Por eso, un año adentro, empecé a anotar todo lo que me enseñaron mis supervisores y a interiorizar el feedback que me daban consultores en ventas externos, para yo poder mejorar mis técnicas de ventas, y saber que el día que renunciara me iba a llevar algo cien veces más valioso que el aguinaldo: tener experiencia como vendedora.

Es cierto que hay supervisores que de ventas no saben nada, pero siempre hay alguien en tu mismo pasillo que te puede ayudar, como por ejemplo, un compañero con mucha más experiencia que vos.

En mi caso, recuerdo que tenía un compañero muy particular que se llamaba Ariel, que vendía tanto, pero tanto, que los del departamento de Calidad, le rechazaban ventas por ser “demasiado persuasivas”, cosa bastante disparatada de personas cuadradas que no saben cómo vender tan bien.

Lo que recuerdo de Ariel es que era muy conversador y que valía la pena mantener llamadas largas con prospectos porque tenés más posibilidad de cerrarlos.

De él aprendí a ser persistente y por sobre todo a manejar la paciencia, que es el siguiente beneficio..



Paciencia

Emprender un negocio lleva una paciencia de huevos porque la mayoría de las acciones que realizamos al principio (o en general) tardan muchísimo en mostrar resultados y por eso es fácil rendirse a la primera de cambios.

Sin embargo, si trabajaste como vendedor/a sabrás que muchas veces es cuestión de seguir un proceso y no rendirse nunca.

En mis tiempos de telemarketer, recuerdo que cientos de veces terminaba cerrando ventas que cualquiera hubiera dado por perdidas, simplemente porque tenía paciencia y persistía hasta el final.

Yo sé que hoy, ese “hábito” adquirido hace que las cosas sean mucho más fáciles en mi negocio actual y sé que si algo no sale tal cual lo espero, sólo tengo que seguir intentando y esperar.

Si no fuera porque sé que las cosas buenas llevan tiempo, no me mataría en grabar mi podcast semanal (Pincha Podcast) que al corto plazo no me trae clientes, aunque igual estoy segura de que en unos años me van a llover, gracias a que soy consistente con el programa de cada semana.




En fin, si seis años atrás me preguntabas si era feliz de trabajar en un cubículo haciendo llamadas salientes, probablemente te hubiera dicho que no, pero hoy sé que uno de los trabajos que más herramientas me dio para emprender, gracias a que me daba tiempo para formarme y que me enseñó muchísimo sobre ventas.

Por todo esto puedo decir que estoy y que ¡siempre estaré feliz y agradecida de haber sido telemarketer!

¿Y vos? ¿Trabajas en telemarketing y querés emprender? ¿Qué negocio te gustaría tener?

Te leo.

Gaby


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Autora: Gabriela Higa

Hey, soy Gab.

Mi misión es ayudarte a fluir como una ninja para que disfrutes de tu vida, escribiendo a diario en este blog sobre Pinterest para Negocios, Productividad y Visibilidad Online.

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