Mis inicios como Vendedora Ninja - Si no te gusta leer historias, no entres.

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Hoy me pongo literaria gracias a un ejercicio de Paula Lesina, una emprendedora desmesurada que enseña Storytelling para Bloggers que venden. Visitala ya, es grosa. Posta. Me propuse sumarme al reto y tratar de relatar un momento super importante de mi vida, con el fin de contarte, a vos también, mi historia como vendedora.

Trabajé cuatro años vendiendo en distintos rubros, pero el período que realmente me marcó en ventas fue el que vas a conocer ahora.

Si no te gustan las historias, ya sabés. No te obligo.

Si te intriga saber cómo aprendí a vender a mi manera, quedate.

Gogo Story en 3, 2, 1...

Sólo un mes y medio había pasado desde que despedí a mi primer novio en su funeral, quien no sólo era mi compañero de vida, sino también cómplice en mis locas ideas de emprendedora.

Ahí estaba yo, respirando hondo, a punto de tener una entrevista de trabajo con el gerente comercial de una gran empresa reconocida por su enfoque en ventas.

Al llegar, se presenta y me invita a tomar asiento en su escritorio, en donde tenía mi curriculum lleno de notas.

Luego de conversar un rato, me dice:

- Gabriela, encima de que no parecés una vendedora agresiva, me contás que más adelante querés emprender tu propio negocio. O sea, que tampoco tenés intenciones de hacer carrera dentro de la empresa... ¿Por qué tengo que darte la oportunidad a vos, cuando hay una fila de vendedores dispuestos a dejar todo con tal de entrar a trabajar con nosotros?

Mientras hacía fuerza para no vidriar mis ojos de lágrimas, recordando a mi novio decirme que mi único deber era llegar lejos, le dije la verdad:

- Es cierto. No quiero hacer carrera con ustedes. Quiero aprender a vender como la mejor, para mi propio bien. Y el tiempo que esté adentro, voy a hacer lo posible para facturar lo más que pueda. Si no lo hago, entiendo que no me contratarán de forma efectiva.

Con todo eso dicho, tres días después me tomaron para el puesto. El día que recibí ese llamado, experimenté un llanto de angustia y alegría, imposible de explicar. No esperaba nada, solamente tratar de seguir adelante.

Empecé a trabajar en uno de los locales más particulares de la empresa. Estaba ubicado en una zona "Top" de la ciudad, poco transitada y con muy pocas visitas, es decir, que no podía darme el lujo de perder ventas. Al que entraba, lo tenía que cerrar sí o sí, sin excusas.

La presión era muy grande, y por el contrario, la paciencia que me tenía mi jefe directo era muy, muy escasa.

No pasaron ni dos semanas, en que exploté y le dije:

- ¡Estoy de duelo! ¡Todo me cuesta el doble! ¡No puedo vender $30K por día tan fácil como los demás!

Me respondió algo tan estúpido ligado a algo tan cierto, que no olvido más:

- Gaby, yo sé lo que sentís, yo también me separé de mi novia (... ¿perdón? Mi novio había fallecido, no me había dejado por otra...), pero te digo algo: La que se lleva la comisión sos vos. La que tiene que salir a vender sin excusas sos vos. Ni yo, ni tus clientes tienen la culpa de lo que te pasó.Enfriate y fijate cómo vas a vender, porque tu período de prueba termina pronto.

Odié tanto a mi jefe por la irracionalidad de su primer frase, que me cegué y tomé todo el consejo como si fuera un arma. A partir de ese día, nadie se iba a poner en mi camino. Lo único que iba a aceptar de parte suya, iba a ser su entrenamiento. Que únicamente me hablase de ventas, nada más.

Ivan, si me estás leyendo... Ese jefe fuiste vos, pedazo de goma. Te quiero y te odio!

Solamente trabajé en esa empresa por un año. Renuncié el día en que pude comprobarme a mí misma que podía vender bajo cualquier condición.

¿Qué gané en el tan "sufrido" proceso?

Aprendí a indagar la necesidad REAL de cada cliente.

Aprendí a nunca aceptar el NO como primer respuesta, sino como décima. Si, el récord de contacto fue mayor a nueve.

Aprendí a vender y cerrar contratos por teléfono - no contratos de telefonía, sino contratos de servicios valuados en más de mil dólares cada uno. 

Aprendí a cerrar ventas cruzadas, ventas corporativas y otras más.

Todo esto lo aprendí sin perder mis valores, y sin la necesidad de cambiar mi personalidad - cálida e introvertida.

Hoy me dedico a enseñar estrategias de venta para creativos que odian vender.

Lamentablemente, los telemarketers y vendedores agresivos han hecho de la venta, una mala palabra. Pero la realidad no es esa.

Podés vender de forma honesta, sin perder tu personalidad.

Si querés que tu emprendimiento crezca, necesitás saber vender.

No alcanza con sólo hacer marketing. No es lo mismo.

Necesitás saber vender.

Cambio y fuera.

Gab,-

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Iso

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