Esto es lo que descubrí luego de borrar Instagram de mi teléfono

Esto es lo que descubrí luego de borrar Instagram de mi teléfono  #instagram #habitos #productividad #desarrollopersonal #gabrielah

Cuando descubrí Snapchat, y su copia más popular, Instagram Stories, casi me desmayo de la emoción. Me encantaba la idea de poder crear videos cortos de manera espontánea en cualquier momento y lugar.

Recuerdo que en ese entonces escuchaba a Gary Vee, director de Vayner Media y referente mundial de Marketing digital, que siempre decía que si uno quería crear podía documentar, y que Instagram y Snapchat eran ideales para hacerlo todo el día todos los días.

El tipo hacía veinte mil vlogs, grababa de lunes a domingo, cagaba a pedos a todos los directivos de otras compañías que iban a verlo a sus conferencias, el tipo pasó a ganar más de tres millones de seguidores siguiendo su propio consejo: documentar, documentar, documentar.

Y bueno, como yo de chiquita tengo un costado cineasta, aproveché esa idea para probar cosas con mi celular. Al principio mantenía todo serio, bah, sólo dos días, después empecé a contar chistes y a hacer payasadas. La estaba pasando bien, y parecía que a mis seguidores también les gustaba porque veían mis Stories de principio a fin.

Todo iba genial hasta que poco a poco me fui obsesionando. Ya no quería contar un chiste a cámara, quería crear historias. Necesitaba editar mis videos, agregarles una introducción, ponerle subtítulos, meterle stickers, etc. Además, cuando todo el mundo empezó a hacer Stories, me sentí atrapada porque no quería que las mías fuesen una más.

Era tanta mi obsesión que hacía animaciones en After Effects, y hasta le ofrecí a un bloggero conocido editar sus Stories para practicar!! Estaba obsesionada mal con Stories.

Al bloggero no es que le mandé un mail, fui a verlo a una conferencia y lo encaré abajo del escenario. "Hola ____, vi que en Instagram no estás haciendo Stories!! Si querés, yo te las puedo hacer!" Estaba segura de que la función de Stories iba a pegar fuerte, y por lo general mi intuición no falla en esas cosas.

Me imaginé dólares lloviendo y yo cagándome de risa con la cámara del celular... qué locura. Si tan sólo me hubiese detenido a mirar mi comportamiento durante el día, tal vez no estaría hablando sobre esto.

Pobre, el bloggero me dijo que sí, y yo cuando volví a mi casa y lo pensé fríamente, me arrepentí como nunca antes. Tampoco era algo tan fácil de hacer. Había diseñado el guión y las secuencias interactivas, y pensé: "esto lo puedo hacer para mí, ¿cómo voy a invertir tanto tiempo creando esto para otras personas? ¿para qué renuncié a mi jefe entonces?" Ahí noté mi obsesión y bajé un cambio, pero no me detuve.

Semana tras semana, fui avanzando en mis proyectos, y como necesitaba tomarme recreos, aprovechaba Instagram Stories para "descansar creando". Posta, creía que al crear videos divertidos estaba descansando de mi trabajo.

Todos los días a las 11am posteaba algo. Cuando estaba inspirada me grababa en Snapchat con los filtros de ositos y hablaba en inglés para crear personajes. Me cagaba de risa. Te juro que eso sí lo volvería a hacer, pero ya no puedo porque hoy, meses más tarde reconozco que tengo un grave problema.

Me hice adicta al teléfono gracias a Instagram Stories.

Adicta, como una adicta a la nicotina. Adicta, como una alcohólica. Adicta, como una drogadicta. Adicta, como una adicta al juego.

Estaba atada.

No podía disfrutar de una salida sin compartirla en Stories. No podía divertirme si no lo compartía en Stories. No podía planear una salida sin pensar en cómo la iba a compartir en Stories. No podía leer un libro sin mencionarlo en Stories.

No podía hacer nada SIN Stories.

 

Bendita dopamina

Por favor colega, no estoy exagerando. Cuando sufrís una adicción, estás esclavizada a un mal hábito y tu organismo genera dependencia a la hormona generada como consecuencia de ese hábito. Un hábito es una secuencia automática que se forma cuando tu cuerpo siente una recompensa luego de realizar una rutina.

La recompensa que te dan las redes sociales es sentir atención, aprobación, pertenencia, aplausos y corazones, sensaciones que hacen que tu organismo libere dopamina. La dopamina es una hormona de la "felicidad". Esa que te hace sentir placer por unos minutos sin saber por qué.

Si bien la dopamina es necesaria para funcionar, hay muchas formas de generarla, y no necesariamente tiene que ser con malos hábitos. Es mucho más beneficioso salir a caminar al parque sola disfrutando del aire libre tomando unos ricos mates, que salir a dar una vuelta y filmarte mostrando lo bien que la estás pasando cuando en el fondo pensás que te gustaría estar en otro lado.

¿No te hace ruido ver parejas insufribles en Facebook que se declaran el amor infinito como si no se vieran nunca, pero sabés que viven juntos? Dopamina, colega, dopamina. Muchas de las cosas que hacemos sin saber las hacemos porque nuestro cuerpo nos pide dopamina. Cuando uno no está feliz, necesita sentir algo parecido.

Si sos un ser humano, colega, probablemente seas propensa a algún tipo de adicción sin darte cuenta. En mi caso, sé que soy propensa al juego. No sé por qué pero me encanta competir para ganar. Creo que por eso aguanté tanto tiempo en ventas. Cuando viajo de vacaciones trato de no pisar el casino, porque soy de las que apuestan todo.

Hablando de casino, por favor, escuchá la declaración de Tristan Harris, ex desarrollador de Google, en donde explica por qué las notificaciones de las redes sociales tardan algunos segundos en aparecer. Todos creemos que están "cargando", pero en realidad esa demora es creada a propósito para generarte la misma expectativa que sentís cuando tirás de la palanca de un tragamonedas. Ellos saben que vos entrás esperando ver notificaciones, y por eso saben que la mejor forma de generarte adicción es usando los mismos trucos que los casinos.

Lo peor de la adicción a las redes es que ellos no te sacan dinero como los tragamonedas. Las redes sociales se quedan con tu alma. Te roban tiempo, te roban consciencia sin que vos lo notes. Hace poco se desató un escándalo con Facebook cuando un empleado de una compañía de recolección de datos reveló que Facebook les dio toda la analítica de cinco millones de personas, no sólo para campañas publicitarias, sino para algo peor, que es la manipulación colectiva. Lo que muestran las redes sociales no es la realidad, sino es lo que los grandes medios quieren que creas. Las corporaciones que dominan el mundo saben que vos ya no confiás en el noticiero, sino en tu "comunidad".

Yo sé que no esperabas leer algo así hoy, pero me duele pensar que no estás disfrutando de lo que tenés alrededor por querer estar presente online. Creeme que si querés vender, basta con decir las cosas claras y ser constante al proveer valor, pero no necesitás la aprobación de nadie para hacer lo que querés.

Los likes y seguidores son una ilusión. Tener diez mil seguidores no significa tener más libertad. Podrás meter un link o cobrar por tu espacio publicitario, pero disfrutar de tu hoy y ahora, eso sólo depende de lo que vos tengas ganas de hacer teniendo cero seguidores o un millón.

Si vos no resonaste conmigo en ninguna parte de este escrito, genial. Nada de qué preocuparse. Pero si vos sentís que cuando estás disfrutando algo lo disfrutás más haciendo una Storie, atenta! Quien se hace adicto no tiene vuelta atrás.

En el libro Irresistible, que trata sobre este tema, el autor lo explica de una manera súper gráfica: imaginate que tu cerebro es un pepino que se hizo pickle. Le pusiste sal, lo dejaste escurrir, le pusiste condimentos y lo guardaste en un frasco. Si querés que el pepino vuelva a su estado original, fresco y lleno de agua natural, no puede, porque se hizo pickle. Tu cerebro adicto al celular es igual que un pepino. Una vez hecho pickle, no puede tratar el celular de la misma forma.

Hoy yo no puedo usar Instagram Stories como si no fuera adicta. A veces lamento no poder estar ahí y admiro a quienes pueden usarlo a diario sin verse afectados. Sin embargo, no cambio esta decisión por nada. En estos últimos meses volví a disfrutar de un montón de cosas que antes daba por sentado. Sin Instagram en mi teléfono soy más feliz. :)

Espero no haberte apañado el chivo con este mensaje, colega. Yo sigo publicando en Insta pero desde la compu, pero cuando uso Stories para ocasiones especiales, podrás imaginarme con una máscara de oxígeno tratando de no desmayar.

Obviamente vos sos libre de hacer lo que quieras, lo único que te pido como amiga, es que disfrutes al máximo de lo que tenés ahora, porque nunca sabés hasta cuándo podrás hacerlo. Que el teléfono y las redes no te roben el alma.

Besotes,

Gab,-

PD: Si te preguntás cómo hago para "no perder" seguidores y posicionamiento en Instagram, te cuento que mi foco de visibilidad está sobre Pinterest. Si querés saber cómo alcancé el millón de visualizaciones en esa plataforma, te invito a leer este post: Cómo posicioné mi marca gracias a Pinterest.


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Autora: Gabriela Higa

Hey, soy Gab.

Mi misión es ayudarte a fluir como una ninja para que disfrutes de tu vida, escribiendo a diario en este blog sobre Pinterest para Negocios, Productividad y Visibilidad Online.

Tambien ofrezco un curso online de Asana y servicios de Gestión de Pinterest para emprendedoras y marcas con presencia online.

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