Por qué renuncié al videomarketing

Por-qué-renuncié-al-video-marketing.jpg

Este post va para vos que me conocés hace tiempo y que sabés que he predicado con furor la importancia del video en tu estrategia de venta online.

Puede que lo que escriba acá suene muy descabellado y me arriesgo a quedar como una loca con tal de contarte mi experiencia con el videomarketing para que lo tengas en cuenta, si es que decidís entrar en este terreno y de repente te obsesionás.

Aclaro, antes de que me linchen, que no soy experta en video y que me voy a enfocar en los videos espontáneos y transmisiones en vivo en donde se me veía a mí sola hablándole a la cámara.

 

Del Proyecto Blairwitch a Snapchat

Hacer videos para ganar visibilidad online puede causarle terror a muchas personas, pero a otras les resulta divertido. Yo soy del segundo grupo. Cuando era chica mi papá había comprado una video cámara Sony, de esas que graban sobre un cassette, y mi mamá me filmaba en las salidas a la montaña con amigos para mostrarles nuestra vida a mis abuelos que vivían lejos. Aparentemente me fui acostumbrando, no sólo a ser filmada sino a filmar a los demás.

La cámara de mi papá era gigante, pero me animaba a cargarla igual porque sentía que era una cineasta. Todavía no había salido la película de la bruja de Blairwitch, en donde se relataba una historia desde una cámara casera, pero me imagino que de haberla vista de chica, tal vez me hubiese animado a perseguir esa carrera artística sabiendo que había alternativas Low Cost. Pero como para mí el arte era para “ricos”, bueno, en realidad eso creía de chiquita, sólo dejaba el video para eventos especiales.

A medida que fui creciendo y que fueron apareciendo los celulares con cámara, al haber abandonado la idea de filmar, jamás les saqué provecho… hasta que descubrí Snapchat. Claro, pasaron varios años. Casi toda mi vida, bah.

Con Snapchat se podían hacer videos de pocos segundos y se podían crear “animaciones” con los stickers. Esto fue mucho antes que Instagram, por cierto. No tenía personas para filmar, pero me tenía a mí e infinidad de posibilidades de escenas gracias a esas animaciones. Por las dudas te aclaro, si estabas en Snapchat.. la animación la creaba pegando un sticker a un punto de la escena y movía la cámara, nada más. Ni hablar de los filtros, en los que podía jugar a ser varios personajes.. Cuestión que para esa época ya tenía cierta exposición pública por mi blog, pero nadie usaba esa red social. Ahí, entre joda y joda, me volví a acostumbrar al video y me animé a aparecer más, fuera de un contexto de webinar. Porque también, en ese entonces ya daba clases en vivo para mi comunidad.

Respecto a los talleres virtuales en vivo o los webinars, te cuento que son una gran herramienta para generar confianza frente a tu audiencia, porque al escuchar tu voz y al ver que sabés presentar una temática de forma lógica, ordenada y clara, además de responder preguntas en el momento, quedás grabada en la mente de las personas mucho más rápido que si sólo usas texto. Este artículo no tiene que ver con ese tipo de videomarketing, sino con la obsesión de hacer videos o de mostrarse en cámara en las redes sociales de forma pública. Siempre te recomendaría mil veces hacer un webinar privado, antes que hacer transmisiones o videos en las redes sociales para todo el mundo. 

 

El algoritmo egocéntrico de facebook e ig

Resulta que Snapchat era tan genial para documentar la vida de las personas de forma creativa y espontánea, que los genios de Instagram tuvieron que copiarse y llevar ese contexto creativo a una red que sólo parecía darle popularidad a las fotos bonitas. Por otro lado, Facebook se copió de Periscope al hacer transmisiones en vivo desde cualquier ubicación. O sea que los genios en crear redes sociales adictivas, le empezaron a dar el poder a sus usuarios de hacer videos y transmisiones para recibir vistas y corazones.

En Periscope, por lo menos tenías trolls que te insultaban y te bajaban a la tierra, pero en IG y Facebook todo parece estar armado para que te sientas bien. Para que te sientas amado y sobrevalorado. Todo al punto de que podés decir una boludez y siempre hay alguien que sin escucharte, te tira un corazón. Ojo, es cierto que lo que hacen a las redes son las personas, pero al mismo tiempo los algoritmos parecen estar creados para que todos vivamos en nuestra propia burbuja de pedos y por eso le damos corazón a todo sin pensar críticamente.

¿No te parece raro que todo lo que te gusta, todo eso que admirás o aspiras a ser, te aparece siempre, pero muy pocas veces aparecen publicaciones amigos del partido político opuesto? Los algoritmos están programados para que vos sientas que tenés razón en todo y que el mejor lugar para estar pasando el tiempo es estar conectado es en ese mundo de fantasía. Para mí, esto significa un gran peligro para aquellos que usan el videomarketing a diario porque la autocrítica deja de estar presente.

Jamás fuimos tan egocéntricos como ahora.

Nos hicieron creer que las redes sociales fueron hechas para conectarnos entre nosotros, pero en realidad son una droga que nos quita ese peso de sentir que no estamos yendo a ningún lado y que si decidimos publicar giladas, somos unos genios. ¿Por qué? Porque nos conectan con personas que les gustan las mismas giladas, que tienen las mismas adicciones, pero no nos dejan pensar ni salir porque constantemente nos bombardean a notificaciones diciendo: "A Fulanito le encantó tu publicación.  - Hace mucho que tus fans no saben nada de vos. - Pepita te envió un mensaje, respóndele para mantener tu calidad de respuesta". ¿No suena a un círculo vicioso? ¿No pareciera que Facebook es ese líder de la mala junta, que te hace sentir muy bien si participás de la joda, o culpable si decidís dejar de juntarte con ella? Lo que sucede cuando usas videomarketing para promover tu marca personal, es que si no sabés manejarte con ese algoritmo manipulador, el mostrarte en cámara se vuelve un vicio. Se vuelve una adicción para el ego.

Desde principios de 2017, luego de exponerme tanto en transmisiones y en videos pregrabados, empecé a tener grandes problemas de ego. No estoy hablando del ego de Freud, sino de esa creencia insalubre sobre lo importante que sos. Parafraseando a Ryan Holiday, autor de “El ego es el enemigo”, el ego es como esa caprichosa niña interior que te pide ser “mejor que”, tener “más que”, o ser “reconocida por..”, sobrepasando cualquier fundamento. Es como esa necesidad de sentir seguridad o superioridad que excede tu confianza y talentos.

Lo que tiene el ego es que se confunde con esa seguridad que necesitás para alcanzar el éxito, pero una vez que estás ahí arriba, no te permite equivocarte ni que te arriesgues a perder lo que ganaste.

La cuestión fue que, al principio, cuando empecé a mostrarme mucho en cámara, de cierta manera estaba buscando trolls y haters, porque creía que eso me iba confirmar que estaba eligiendo un camino claro y diferente de los demás, pero resulta que recibí lo contrario. En el momento no me di cuenta de que no estaba alcanzando ese extraño objetivo, porque me envicié con los buenos comentarios y los corazones. Le empecé a agarrar ese gustito de sentir que todo lo que decía era avalado por mi audiencia. Nadie me cuestionaba nada, y si alguien lo hacía, sabía cómo revertirlo. Poco a poco me fui sintiendo superior, más piola. Una genia.

Si bien yo siempre he sido muy segura de mí misma por haber tenido experiencias desafiantes, eso no implicaba que pudiera creerme la más sabia del mundo. Y por las dudas, te digo, porque ya me veo venir algún comentario.. En caso de que sientas “Pobre Gaby, qué bueno que eso no me pasa a mí”, te cuento que yo también decía eso, así que no festejes tanto sobre mi cadaver. Creo que toda persona con grandes ambiciones tiene problemas de ego, y más cuando le empieza a ir bien.

 

Así es como te das cuenta de que tenés problemas con tu ego

Darte cuenta de esto es muy complejo, pero se puede lograr si te tomás el tiempo de conocerte y escucharte.

¿Viste cuando sentís esa necesidad de hacer aclaraciones, por las dudas de que alguien te malinterprete? ¿O cuando sentís que tenés que dar explicaciones después de contradecirte a vos mismo, aún sabiendo que sos un ser humano que cambia porque busca crecer? Ni hablar de cuando tenés miedo de cambiar tu forma de mostrarte, por no querer perder seguidores o dejar de tener la aprobación de tus colegas. Bueno, creo que ahí, podrías estar teniendo tus primeros encuentros fuertes con tu ego. Es como que sabés que te está yendo bien, pero te importa mucho cómo se te ve. Y lo que tiene el video es que parece amplificar todas estas sensaciones.

El video parece amplificar tus problemas de ego

Tenés a la vista personas que te están mirando y comentando, el “aplauso virtual” se traduce en likes y corazones que se dan sin pensar, etc. Por eso, si uno se obsesiona con el videomarketing sin contar con herramientas fuertes para el autoconocimiento, corre el peligro de enfrentar grandes bloqueos luego de experimentar el éxito. Qué locura, ¿no?

 

El ego y la ultra productividad

Resulta que en mi caso me di cuenta porque siempre fui una obsesiva con la productividad y en busca de la ULTRA productivad tuve que indagar profundo en mi mente para entender cómo podía optimizar todo en mi vida, no sólo mi trabajo.

Registré meses de pensamientos y sensaciones en mi journal, y allí empecé a notar cuánta importancia le estaba dando a la percepción ajena sobre mí y cuánta energía me estaba quitando esa preocupación. Antes, cuando sólo me dedicaba a escribir, no tenía ese tipo de problemas.

¿Qué había hecho que me volviera tan egocéntrica?

Según las fechas de las publicaciones, noté que la semillita siempre estuvo, pero brotó cuando el hacer videos se volvió costumbre. De repente estaba más enfocada en grabarme, que en escribir.

 

Tardé mucho tiempo en tomar la decisión de renunciar a los videos. Sabía que no era óptimo para mí, porque en realidad mi objetivo siempre fue bloggear y ofrecer mi tutoría a través de cursos.

Nunca empecé mi blog queriendo ser un estilo de youtuber, pero qué divertido se había vuelto! Qué lindo era sentir personas aplaudiéndome y dándome likes! - Hablando de eso, menos mal que en Grow me cancelaron el curso de Youtube porque ahí tal vez no renunciaba. Todo pasa por algo, viste?

 

Renuncié para volver al blog

Al final tomé la decisión cuando noté que había llegado a preferir hacer videos antes que escribir. Porque claro, hacer videos me era más fácil.

Cuando surgía una pregunta o un tema que desarrollar, en lugar de sentarme a escribirlo en un artículo, me grababa en Instagram Stories o hacía un video. Me llevaba 5 minutos. Lo malo de esto era que siempre siempre siempre, lo que decía en video se terminaba perdiendo. No porque las Stories duraban 24 horas, sino porque los videos que se graban espontáneamente sólo se miran una vez y pasado el momento o la circunstancia, quedan para la historia. Distintos son los videos bien editados, pero para esforzarme tanto en editar, prefería escribir...

¿Lo notaste?

Había dejado de esforzarme.

Bah me esforzaba, pero no tanto como debía. Además, como los videos no se apreciaban tanto como los textos, en mi mente siempre se generaban bolas de nieve. Porque muchos de los que miraban mis videos no me leían, entonces muchas veces tenía que repetir las cosas. Como las decía al pasar, siempre quedaban temas en el tintero y aún después de finalizados los videos yo sentía que tenía que conectarme o volver para decir lo que me había faltado, aún cuando todo estaba escrito en mi blog.

Sentía que mis videos espontáneos eran varias versiones de mí misma explicando las cosas como el orto, al no tener un guión ni links enlazados para que los interesados puedan leer todo el contenido.

De todas formas, las pocas veces que enlacé artículos completos a videos, menos del 10% iba a leerlo, o sea que al final ese intento de amplificar con texto, era al pedo. Era como que me traicionaba a mi misma porque sabía cuánto esfuerzo había invertido en mi blog, pero aún así lo dejaba en el fondo. Nunca había sido tan improductiva como en ese momento.

Para mí, ser productiva no significa hacer las cosas rápido para ahorrar tiempo, sino que todo lo que haces está totalmente alineado a tu objetivo y que todo está hecho para dar fruto. O sea, sos 100% intencional y estás 100% presente en cada paso.

Cuando hacía videos sólo estaba presente en el momento de grabar, y después de desconectarme, mi mente seguía pensando en mí en el video.

Después de hacer una Instagram Story o de hacer una transmisión en vivo sin guión, me miraba una y otra vez. ¿Vos también te mirás varias veces? No sé por qué es tan vicioso. Incluso cuando sabía que iba a hacer un video, me “preparaba” mucho antes.

Por eso mismo, en realidad, de productiva no tenía nada porque casi nunca estaba presente. Si bien los videos tal vez me daban algún que otro fruto, el no estar presente fuera del video me hacía perder todo lo que podía producir de otras formas, como por ejemplo, escribiendo.

Escribir siempre fue mi mejor forma de expresarme y por eso este año renuncié al video. Renuncié para volver al blog. Algún día me encantaría escribir un libro zarpado, la verdad. Pero mientras decido cuál, necesito recuperarme totalmente de esta vicio y retomar las letras.

 

Prefiero escribir

Colega, este post no lo escribo para dar escuela ni enseñarte nada. Sólo quiero contarte cómo es la otra cara de la moneda de cuando uno empieza a obsesionarse con los videos en redes sociales.

Ojalá que no tengas que enfrentar este monstruo, porque es muy feo desconocerte y luego sentir vergüenza de reconocer tus errores, como yo lo estoy haciendo ahora. Sé que podría defraudar a varios, pero prefiero hacer esto antes que defraudarme a mí misma.

Si yo volviese a hacer videos, creo que sólo los haría guionados, ya que esa es la única forma de garantizarme que después pueda seguir adelante con mi vida sabiendo que grabé lo que de verdad quería compartir. O a lo sumo, contrataría a un equipo de filmación que me prepare todo. Y cuando me vaya de viaje por el mundo, probablemente haría videos pensando en dejar recuerdos.

Más allá de lo que haga en el futuro, siento que siempre voy a tener la sensación de que todos mis videos serán réplicas de espejos de peores o mejores versiones de mí misma, que pueden distorsionar mi forma de vivir el presente. Y lo único que importa para mí, es el presente.

Nos leemos,

Gab,-


Gabriela Higa.jpg

Autora: Gabriela Higa

Hey, soy Gab.

Mi misión es ayudarte a fluir como una ninja para que disfrutes de tu vida, escribiendo a diario en este blog sobre Pinterest para Negocios, Productividad y Visibilidad Online.

Tambien ofrezco un curso online de Asana y servicios de Gestión de Pinterest para emprendedoras y marcas con presencia online.

Comparte este post con tus amigos: