Mi rutina mañanera como blogger para escribir productivamente

Mi rutina mañanera como Blogger, que me obliga a escribir todos los días #rutinas #habitos #productividad #bloggera #gabrielah

Hay días en los que las bloggeras no tenemos ganas de escribir. Por ejemplo, yo hoy no estoy muy motivada, pero me estoy obligando a hacerlo porque es parte de mi rutina diaria. Creo que el sueño de muchas bloggers es poder vivir 100% de la escritura, publicando libros o logrando que simplemente nos paguen por publicar, y para eso, es necesario escribir como la p*ta madre.

En mi caso siento que soy un #workinprogress. Escribo de lunes a viernes, a veces para este blog, y otras creando guiones para mis cursos, un mínimo de 3 horas por día. Sé que tengo días en los que escribo como el orto, pero una vez cada tanto se me prende la lamparita y me siento Cortázar.

Si bien este blog es bastante técnico porque el contenido está enfocado para quienes lean puedan llevarse prácticas y trucos para tomar acción, hago lo posible para que cada uno escuche mi verdadera voz y que sepa que, si le caigo bien, sólo me puede encontrar en este espacio.

Tengo la convicción de que mis letras tienen poder, y que si decido comprometerme a escribir todos los días, alguien en otro rincón del planeta, puede experimentar un pequeño cambio de perspectiva que lo/a motive a tomar acción y salir adelante, como lo hice yo hace unos años escribiendo para mí misma.

Escribir no es fácil, colega. Menos si en tu escuela se empeñaron en que aprendas economía y álgebra. Durante un par de años tuve la suerte de tener un profesor que, en una ocasión, nos dio la tarea de escribir nuestra biografía y crear un libro a partir de ella. Posta, tuvimos que crearle una tapa, contratapa, imprimir todo y pegarlo con lo que teníamos.

En ese momento me di cuenta de que no era tan mala escribiendo, pero como estaba entrando a la adolescencia, lo di por sentado y seguí escuchando a Linkin Park y haciendome la vaga para caerle bien a los pibes. Lo que hacen las hormonas…

Cuestión que este profesor, luego publicó sus propios libros y hoy es un autor conocido de mi ciudad. Es más, está revolucionando su nicho con un libro bastante controversial y yo no dejo de mencionarle a mi mamá que fui su alumna. Y como fui su alumna y vi que él vive de sus libros, hace unos meses me empecé a preguntar.. ¿por qué no apuntar a eso en mi juventud? ¿Por qué esperar a jubilarme para escribir mis libros?

Si bien ya me lo venía preguntando porque me determiné fuerte a diseñar mis días con precisión, ver un caso cercano me hizo apurarme más e implementar rutinas que me obliguen a practicar escribir a diario, para poder escribir como la p*ta madre con todas las letras, asterisco incluido.

La verdad que no sé qué libros crearé el día de mañana. Hasta ahora tengo una recopilación de emails sobre el tema “La Honestidad Vende”, que parí con el alma, por cierto, y espero armar un ebook a partir de ellos. Ya veremos qué saco a partir de la práctica constante. 

Volvamos a lo nuestro, colega. Si estás buscando diseñar una rutina fácil de implementar, que te obligue a practicar escritura para que tu blog destaque de la multitud, tomá nota.

Aguantá, primero necesito que tengas estas tres cosas:

  1. Usá un calendario editorial, por favor

    La idea de escribir es escribir, no planificar ni pensar. El calendario editorial deberías armarlo en otro momento, pensando en qué tema querés abordar cada mes.
  2. Fijá un horario para escribir

    Independientemente de la rutina que armes, el que fijes un horario te facilitará la tarea de diseñar las tareas que harás antes y después de escribir. La idea es que tu cerebro esté 100% presente cuando te sientes a hacerlo.
  3. Usá un checklist

    Los médicos cirujanos usan checklists para no olvidarse de nada cuando hacen operaciones. Vos también deberías tener uno, o al menos para tus artículos de blog. En el curso Fluir con Asana te enseño a crearlos y gestionarlos en Asana, para que no se te escape nada. Mini tareas como “crear una carpeta en google Drive para cada post”, o “leer el escrito en voz alta”, son cosas que deberías obligarte a hacer siempre. Tanto para mantenerte organizada o para asegurarte de que lo que escribas se entienda.

 

Ahora sí, es momento de compartirte mi rutina. No es necesario que hagas lo mismo, pero capaz podés poner en práctica las ideas y ver si te sirven o no. Simplemente inspirate.

 

1. Agua para el cerebro

Ni bien me levanto, voy al baño, me lavo la cara, me cepillo los dientes, y luego, como un zombie voy a la cocina y me tomo un vaso lleno de agua. Si te digo que fue mi iniciativa, te miento.

Mi pareja me obliga a hacerlo porque dice que suelo estar deshidratada. La ciencia dice que si tu cerebro está deshidratado, rinde un 10% menos de su capacidad normal. Re loco, ¿no?

 

2. Ejercicio para salir del estado zombie

Como sigo bastante dormida, agarro mi celular y abro la aplicación Workout for Women y elijo una rutina de ejercicios de entre 8 y 13 minutos.

Había días en los que sacaba mi colchoneta al patio y hacía ejercicio afuera, pero como mi perro pensaba que salía a jugar, en lugar de hacer gimnasia terminaba peleándome con él porque se acostaba en la colchoneta o me la mordía.

Para evitar problemas con mis vecinos por el ruido que hacemos, ahora hago ejercicio adentro, hasta que mi perro salga de la adolescencia. La verdad que no hay nada más lindo que ver el amanecer mientras estirás, por eso espero que mi hijo peludo madure pronto. Por cierto, me levanto a las 4:45 am, por eso me cuido mucho de no hacer ruido. Los trucos para levantarme temprano te los comparto en este post.

 

3. Desayuno potente

Después de transpirar un poco, tomo una ducha, y encamino hacia la cocina. Ya no soy un zombie. Bah, en realidad por el hambre que me da a esa hora, parezco un zombie joven en busca de carne fresca. Estoy despierta, pero hasta no desayunar no coordino bien mis extremidades. Así que pongo la pava, me hago un cafecito y me preparo algo para comer. Las semanas en las que soy una mealprep genius, me hago panqueques de banana y huevo (sin harina) con anticipación, y a la mañana sólo los caliento al microondas con un poco de miel.

 
 Photo by  Joanna Kosinska  on  Unsplash
 

Cuando no tengo nada preparado y tengo un hambre normal, me hago una leche con cereales, y cuando siento que no puedo pensar hasta no comer algo potente, me hago unos huevos revueltos. La verdad que no sé cómo hace la gente que no desayuna. Me imagino que no escribe...

Dependiendo del desayuno que tome, lo hago mientras escucho un resumen de algún libro de creatividad o productividad. Es como que alimento mi cuerpo y mis neuronas. Lo que escucho a la mañana es pura filosofía que sé que no influye sobre mis escritos, sino sobre mi forma de encarar el día.

 

4. Programación Neurolingüística

Cuando termino de comer, tomo una libreta de afirmaciones y mi bullet journal. En la libreta, escribo un mínimo de 3 cosas por las que esté agradecida, y abajo escribo un mínimo de 5 afirmaciones empezando con la frase “Yo soy…”. La clave de las afirmaciones es que están en tiempo presente, así programo mi cerebro para que crea lo que escribo. De esa forma, si escribo “Yo soy buena comunicadora”, mi mente busca las formas de hacerlo realidad. Si tengo un objetivo mensual o anual de ventas, también lo escribo en tiempo presente, con el mismo fin.

Casi siempre tengo listadas las tareas del día en mi bullet journal porque lo planifico la noche anterior. Siempre sé lo que me toca escribir cada día, entonces me preparo para llevar a cabo la acción, no sin antes, volcar todos los pensamientos que tengo en la cabeza a papel, para evitar que se mezclen con lo que voy a escribir. Antes lo hacía en un cuaderno separado, pero ahora lo hago en mi bullet journal porque con el tiempo voy creando una recopilación de pensamientos, que en medio de las tareas que decido hacer y aquellas que voy postergando, me dejan ver cómo voy progresando en el día a día. Si alguien HOY me pregunta cómo logré X, voy a mi cuaderno y lo puedo decir con exactitud. Es como que voy escribiendo mi propia historia mientras la diseño. Copado, ¿no?

Si el ambiente está tranquilo, es decir, si mi perro y mi pareja están durmiendo, antes de prender la compu, medito unos 5 minutos. Sorry, es lo máximo que puedo hacer ahora. Gracias que medito.

Si no lo hago por la mañana, lo hago al mediodía cuando me tomo el break. Es como que de esa forma logro apaciguar mis pensamientos para poder fluir mejor frente a la tarea de escribir. Empezar a meditar no fue fácil, pero desde que me bajé Headspace, una app para el teléfono, ya no me resisto tanto.

 

5. Asana con el paso a paso

Luego de deshacerme de mis pensamientos en mi journal y meditar, prendo la compu y abro el Asana. El Asana es un gestor de proyectos digital, que es como mi asistente personal. Me dice qué post tengo que escribir, junto con el checklist de mini tareas que debo hacer para empezar y terminar cada post.

Como soy bastante obsesiva con mi rendimiento, incluso uso el Asana para medir mis tiempos, para poder ver al final del día cuánto tiempo tardé en escribir, revisar y editar cada post. No para hacerlo más rápido, sino para asegurarme de escribir un mínimo de 3 horas por día.

Capaz en este punto tenga diferencias con otros bloggeros, y muchos vengan a decir que no hay que obligarse a escribir si uno quiere fluir creativamente, pero está comprobado que la “musa” creativa aparece si te comprometes a aparecer todos los días a la misma hora. Tiene muchas más probabilidades de escribir una obra maestra alguien que se obliga a escribir todos los días, que alguien que lo hace como hobbie. Hasta Steven King dice que su musa es un hermitaño que vive en el zótano, que lo obliga a bajar todo el tiempo sólo para darle un polvito roñoso de inspiración. Si te ponés a investigar, los autores de best sellers, no sólo escribieron la obra que los hizo famosos, sino que escribieron cientos de obras más. Es lógico pensar que escribir como la p*ta madre requiere práctica y mucha.

El checklist completo para escribir mis posts, te lo comparto en el curso Fluir con Asana, y es re básico. Comienza con “crear una carpeta de Google Drive” y termina con “Publicar Pin en tablero correspondiente de Pinterest”. Si es un post muy complejo, como por ejemplo el que te explico cómo me organizo con Asana y GTD, armo un checklist dividido en varios días.

 
 Acá ves mi calendario editorial con etiquetas y la plantilla en la parte superior.  Conocé más formas de usar Asana siendo blogger en este post.

Acá ves mi calendario editorial con etiquetas y la plantilla en la parte superior. Conocé más formas de usar Asana siendo blogger en este post.

 

 

6. Cuando se escribe, se escribe.

Cuando llega el momento de escribir el post, no vuela una mosca.

Me concentro y me obligo a escribir, salga como salga.

No me corrijo ni me reviso los errores ortográficos. Primero escribo y dejo salir todo, después corrijo.

Si sé que un post me puede llevar por muchos lugares, antes de empezar, escribo en una línea qué es lo más importante que debo comunicar, así no me voy en un viaje infinito.

Ah, cabe aclarar. Escribo en Google Docs para que me guarde cada letra automáticamente. Todo bien con el querido Word, pero Microsoft es una garcha. Si se llega a colgar o algo, no vale la pena desesperarse por perder todo cuando Google tiene todo sincronizado.

Cuando termino de escribir el post, paso a armar las gráficas. Es como que respiro un poco de aire fresco antes de revisar lo escrito. Hace un par de días descubrí un robot que te lee tus textos, entonces si mi cabeza no está muy abombada copio y pego mi post para que me lo lea una española, para ver qué tal suena. Sólo escucho, no corrijo.

Siempre armo una gráfica horizontal y una vertical para Pinterest. Es mandatorio. Hay días que tardo 5 minutos y otros que tardo 30, porque no me gustan las fotos que tengo y me la paso buscando nuevas. Lo sé, debería pagar la membresía de shutterstock o una de esas, pero nunca me convencen sus imágenes. Todavía estoy trabajando en este tema, no debería tardar tanto en esta tarea.

Al terminar las piezas gráficas, vuelvo a poner el robot a leerme el texto y ahí sí me pongo a revisar y corregir cada frase.

Cuando llego al punto de estar contenta con lo que escribí, o bueno, cuando siento que no está tan mal, paso a la edición. Como uso Squarespace, a veces tardo más o menos, dependiendo de las imágenes y links que agregue. Acá no me voy a explayar porque es muy técnico y creo que es igual para todos.

Cuando termino de subir el post, puedo o publicar el post directamente, o programarlo para que se publique más adelante dependiendo del calendario editorial. Hasta hace unos días publicaba en el momento, pero como ahora llevo un delay por la creación de un curso online, los programo para que salgan automáticamente en un orden coherente, sin tener que sacar varios en un mismo día.

Para finalizar el proceso de escritura, siento que debo cortarlo y olvidarme de que escribí ese post. Salgo de la compu, me voy a jugar con mi perro, vuelvo a desayunar (sí, soy una termita a la mañana) , y después de un recreo largo y renovador, retomo las tareas del día, que generalmente están relacionadas a mis cursos, atención al cliente y marketing en general.

 

Lo obvio: Nada de redes sociales por la mañana, por favor.

Esta rutina que te acabo de compartir se ha convertido en un ritual que hago de lunes a viernes, que generalmente arranca a las 5am y se extiende hasta las 10am. Creo que está demás decirlo, pero a la mañana jamás abro el correo y mucho menos las redes sociales. Tengo prohibido entrar a Instagram o Facebook hasta las 2pm, porque soy adicta a las redes sociales.

Lo admito y vivo como una adicta en recuperación. Dicen que cuando uno se hace adicto a una sustancia, nunca deja de serlo, y por eso yo le tengo mucho respeto al tiempo que comparto en las redes.

Si me conecto es para revisar el grupo en donde tengo a algunas alumnas, y nada más. Si es necesario interactúo y contesto comentarios, pero me limito a estar un máximo de 20 minutos por día en total.

También lo tengo cronometrado, claro. Sé que las consultas importantes o urgentes, me llegan por email, y ahí puedo permitirme explayarme unos minutos más. Pero básicamente creé mis cursos y armé mi blog de forma tal que se expliquen por sí solos, y en caso de no ser claros, trabajo cada día en optimizarlos al máximo.

 

El secreto para no bajar la guardia

Si tuviera que compartirte EL SECRETO para mantener mi blog actualizado, mientras creo y vendo cursos online, sin tener que estar todo el día en la compu, te diría que todo se lo debo a un sistema productivo que diseñé a prueba y error sobre Asana.

Combinando las ideas del método GTD (Getting Things Done), The Compound Effect, Deep Work y varios libros más, sé qué me conviene hacer cada día para lograr mi gran objetivo. En un sólo sistema puedo ver todos mis proyectos, personales y profesionales, tanto los actuales, como las ideas que están en incubación.

Paso de una lista a otra para trabajar en la actualización de un curso, o en la renovación de mi casa, sabiendo que mi cerebro es un todo y que necesito un sistema que me ayude a englobar todas mis ideas, sin depender de post its.

Vos podés crear tu propio sistema, colega. Claro que sí, y para eso sólo necesitás hacer experimentos y determinar qué prácticas o qué metodos de organización te resultan mejor.

No hay una fórmula que funcione para todos por igual, pero sí existen programas y sistemas que se pueden personalizar a tu gusto. Asana es un ejemplo de sistema personalizable.

Para desglosarte todo todo mi sistema productivo en este programa, creé un curso online, con el paso a paso para que puedas diseñar el tuyo. Es tan flexible, que sirve para cualquier tipo de emprendimiento y objetivo. Para conocer todos los detalles, hacé click acá abajo:


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Autora: Gabriela Higa

Hey, soy Gab.

Mi misión es ayudarte a fluir como una ninja para que disfrutes de tu vida, escribiendo a diario en este blog sobre Pinterest para Negocios, Productividad y Visibilidad Online.

Tambien ofrezco un curso online de Asana y servicios de Gestión de Pinterest para emprendedoras y marcas con presencia online.

 

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