Por qué deberías subir tus precios y cómo hacerlo

Sabés que hace días que me levanto con el corazón en el pecho, tratando de contenerme de no mandar a todos a cagar, porque cada día que pasa me encuentro con personas que tienen miedo de subir sus precios.

Tienen miedo de subir sus precios porque escucharon un consejo de m**rda, de un bloggero de m**rda, que les dijo que tenían que crear un mínimo producto viable para “validar” su idea de negocio y a partir de allí, testearlo e ir subiendo el precio de a poco.

Te juro que creí que esto era mentira, hasta que me crucé con dichos artículos.

Posta, hay blogs que te venden fruta.

Hay blogs de m**rda que te están diciendo lo que a vos te gusta oir porque implican cero riesgo.

Como yo sé, Ninja, que VOS sí te la jugás y te arriesgás, te voy a decir algo:

Si querés aumentar tus ingresos, deberías empezar a subir tus precios.

Es matemático!

Mirá:

Ponele que tu objetivo es vender 50 eBooks a 10 dólares, para ganar uno 500 dólares brutos.

O sea, que tenés que lograr venderle a 50 personas para agarrar 395 dólares (le desconté los impuestos).

Si en lugar de vender un eBook, creás un curso simple y lo vendés a 100 USD, para llegar a ese mismo objetivo, sólo deberías cerrar 5 ventas.

¿Es joda?

No, es matemático.

Si querés escucharme, mirá el video. Si querés leerme, abajo te escribo todo todito.

Cuando trabajé de vendedora en un club, tenía identificados a los peces chicos y a los peces gordos.

Sabía que si mi objetivo era 200.000, podía llegar vendiendo planes chicos o vendiendo planes premium.

Para hacértelo ver de una manera práctica, yo sabía que si optaba por vender planes chicos, tenía que vender 50 planes de 4.000 o 10 planes de 20.000.

En realidad lo tenía en mente, pero al principio no lo aplicaba.

Era tanta mi ansiedad por cerrar ventas, que trataba de venderle a todos. Hacía diez mil llamados y coordinaba un montón de reuniones para agarrar “lo que sea”.

Hacía horas extras, quemaba descuentos, agobiaba a los socios.

- Ahhh, recuerdo esos días y me quiero pegar un tiro. Qué manera de volverme loca.

No fue hasta el año que pedí el pase de sucursal, sabía que necesitaba refrescar mi cabeza, sabía que tenía que replantearme mi método de trabajo. Estaba llegando al objetivo pero terminaba muerta. ¿Qué sentido tenía trabajar tanto si después no tenía energía para nada?

Cuestión que entre discusión y discusión - me llevaba de los pelos con mi jefe - pedí el pase a una sucursal con público “premium”.

Resulta que durante el primer año trabajaba en un club que tenía un público muy muy variado. Tenía clientes de poder adquisitivo muy alto y personas de clase media-baja.

La ubicación del local, era una cagada. Estaba en el medio de dos barrios: Puerto Madero - la creme de la creme - y San Telmo - un barrio viejo con onda hippie, o sea, barato. Si estás en Buenos Aires, seguro conozcas el contraste de ambos lugares. Sumado a esa ensalada, el local estaba rodeado de oficinas, o sea que el público se abría mucho más.

 

Puerto Madero. fuente: turismo.buenosaires.gob.ar

Puerto Madero.

fuente: turismo.buenosaires.gob.ar

San Telmo. fuente: tangocity.com

San Telmo.

fuente: tangocity.com

Cuando me agoté mentalmente, de mi jefe y del ambiente de ese local, pedí el cambio. Quería seguir vendiendo pero en un lugar nuevo.

Entre las opciones me ofrecieron trabajar en Recoleta - un barrio de clase alta - y lo agarré sin dudar.

El servicio que vendía era el mismo. Los planes eran los mismos. Los objetivos, más altos. El equipo de venta, “más pro”.

Digo “más pro” entre comillas, porque era lo que yo creía, sin conocerlos. Creía que si el objetivo era más alto, iba a ser más difícil vender.

Pero, ¿sabés qué?

El trabajo era el mismo. Los planes eran los mismos: tenía planes económicos y planes premium. El proceso de venta, era el mismo.

Lo que cambiaba era el público y mi competencia (mis compañeras vendedoras).

Mis compañeras estaban tan acostumbrados a cerrar ventas estándar sin esfuerzo, que llegaban al objetivo como si nada.

Ofrecían un plan intermedio y sus contactos, sin dudar compraban. Así nomás. Sin esfuerzo.

Yo creía que eran re cracks, creí que eran los vendedoras más pro, pero eran vendedoras normales.

Estaban trabajando en un local ya posicionado, las personas que venían a consultar precios ya estaban decididas a anotarse.

La primer semana, me dediqué a observar todo. Observé a los clientes regulares, observé la base de datos disponible, y observé a mis compañeras, o sea a mis “enemigas”.

 

Mi objetivo nunca fue hacerme amiga de mi nuevo equipo, sino ganar más dinero. Vender más. Crecer. Para amigas ya tenía suficiente.

Cuando vi que no se esforzaban en subir sus ofertas, cuando vi que no ofrecían planes premium, cuando vi que no hacían llamados en tiempos muertos..

Aproveché todas las técnicas que aprendí en el local anterior, y ZAS! Empecé a vender a la par, cerrando la misma cantidad de dinero, con menos ventas. O sea, menos papelerío.

¿Cómo hice?

Interactué con los socios, los atendí como si fueran los únicos clientes del mundo, y les ofrecí planes premium. Ah, y los cerraba, obvio.

Como yo soy super super introvertida, mis compañeras me observaban de reojo sin entender qué era lo que estaba sucediendo.

Te juro que daría lo que fuera por volver a vivir ese momento, en donde cierro planes premium dobles frente a ellas, que no podían creer lo que “la nueva” estaba haciendo con los contactos que ellas perdieron.

Si te digo que somos Ninja, es por algo, colega.

Volviendo al mundo digital..

Acá sucede lo mismo. Sabemos que hay mercado. Sabemos que el comprar por internet es normal.

Tenemos la ventaja de que podemos operar desde cualquier lugar del mundo, no necesitamos alquilar un local en la ciudad, sino que simplemente construimos un sitio en la web.

Es muy simple.

Si querés ganar más dinero, subís el precio.

Para subirlo, luego de corroborar que haya mercado - en pocas palabras, corroborá que haya negocios similares para saber que existen compradores - posicionate frente a personas que tengan poder de compra y que ya estén consumiendo productos en el mercado.

Hacete visible frente a ellos con una imagen de marca premium. Mostrá calidad a través de tu comunicación, visual y precios.

¿Cómo vendés?

De la misma forma que venden los vendedores. Se hacen visibles, saludan, preguntan. Escuchan. Interactúan. Dan valor, ofrecen algo. Cierran. Vuelven a cerrar. Si no cerraron, preguntan. Vuelven a dar valor. Cierran. Vuelven a cerrar.

En términos online, sería algo como:

  • Crear una Propuesta de Valor vendible: Producto, servicio o paquete digital que ayude al cliente a llegar a X objetivo. Corroborar que haya negocios que vendan algo similar.
  • Crear una Marca Fuerte: en imagen, propuesta de valor y contenido.
  • Crear un Plan de Contenidos Fuertes: Contenidos dignos de ser compartidos, guardados y una lista de correo que gane suscriptores que aman tu contenido.
  • Ser visible online y lograr interaciones reales: Aplicar técnicas de Marketing enfocadas en tu público, mostrándoles tu contenido, invitándolos a tus clases, a tus transmisiones. Preguntar, escuchar.
  • Crear un Producto y Pre venderlo: En base a las interacciones previas, ofrecer tu producto premium y premiar a las primeras personas que se animen a empezar con vos.
  • Lanzar: Crear una promoción con planificación previa, según los tiempos del proceso de compra de un cliente online, hacer un seguimiento y usar fechas límite.
  • Cobrar, Terminar el producto y enfocarte a tus clientes premium
  • Obtener feedback real, planificar relanzamiento y salir a comer tacos para festejar tus logros.


Colega, si querés trabajar conmigo en este paso a paso, junto a otros Ninjas arriesgados que saben que pueden vender algo premium, bajate el Kit Pro Blog Ninja para conocer el paso a paso en formato checklist acá.

Te mando un beso grande, Ninja.

Gab,-

 

gabriela higaComment